La inversión socialmente responsable (ISR)

Por todos es sabido que, tras los múltiples escándalos acaecidos durante los últimos años en materia económico-financiera y política, los ciudadanos y, por extensión, los inversores demandan mayor transparencia y existe una mayor concienciación, por parte de la sociedad, sobre los beneficios que entraña una actuación o gestión empresarial ética y responsable a corto, medio y largo plazo. De ahí, la evolución tan positiva que ha experimentado la inversión socialmente responsable.
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Dicha filosofía de inversión puede estar presente en prácticamente cualquier producto financiero. Ahora bien, son los fondos de inversión socialmente responsables los que predominan en el mercado frente al resto de productos de similar índole. Estos productos se caracterizan por emplear políticas de inversión preocupadas tanto por el ratio rentabilidad-riesgo como por criterios sociales, medioambientales y de buen gobierno corporativo. Es decir, no consideran únicamente cuánto vamos a conseguir con nuestra inversión, sino cómo lo vamos a lograr y con qué objetivo.

La inversión socialmente responsable no es novedosa, si bien es cierto que se desconocía bastante en España hasta llegado el año 2007 que empezó a ver la luz. Desde 2009, la demanda ha crecido mucho en términos generales, aunque cabe resaltar que prevalece la inversión institucional frente a la privada. Ello se debe a la escasa oferta disponible en las entidades financieras, al desconocimiento y desconfianza de los particulares, así como a la falta de productos adecuados a las necesidades de los clientes (la mayor parte de la ISR responde actualmente a un perfil de inversor arriesgado).

No obstante, tanto las Administraciones Públicas como organismos privados (SPAINSIF y su equivalente europeo EUROSIF, por citar algunos ejemplos) están trabajando para que la tendencia de la desinformación cambie. En esta línea se están llevando a cabo muchos cambios regulatorios y se están tomando medidas para mejorar la educación financiera e incrementar el conocimiento de la inversión socialmente responsable.

Lo que no debemos olvidar es que este tipo de productos nada tienen que envidiar a los fondos convencionales en cuanto a rentabilidad se refiere, pues ya son muchos los estudios que demuestran que la inversión socialmente responsable es tanto o, en ocasiones, más eficiente que la inversión tradicional (entre ellos, el realizado por la consultora americana Mercer a finales de 2009) a diferencia de la creencia de muchos inversores que piensan que el rendimiento se vería mermado al adoptar criterios de sostenibilidad, responsabilidad social y ética, motores de cambio necesarios para trabajar en pro de una economía sostenible.

Lidia Olmos (Profesora del Máster en Asesoramiento Financiero y Seguros)

Un saludo

Artículo: ¿Vale la pena invertir en fondos socialmente responsables?

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