La satisfacción de nuestros alumnos es la clave de nuestro éxito

Cuando se trabaja en la formación de profesionales, sobre todo en el sector financiero, la complacencia del alumno es primordial. Para nosotros, la opinión de cada uno de ellos es un punto muy importante y tratamos de cuidar el más mínimo detalle. Hoy os queremos mostrar un artículo que ha escrito uno de ellos del cual estamos muy orgullosos.

Os dejamos con el artículo:

Igor Kuchma, Financial advisor

Desde que éramos pequeños, la sociedad, incluidos los padres, nos enseñaba que tenemos que estudiar mucho y duro para conseguir un trabajo digno y de calidad. El trabajo que nos proporcionaría el ingreso constante, que a su vez utilizaríamos para pagar las cosas cotidianas que deberían ser accesibles a cualquiera. Lamentablemente, la realidad no resulta tan obvia: a pesar de haber estudiado la mayor parte de nuestra vida (escuela primaria, secundaria, bachillerato más universidad) la mayoría de los jóvenes no puede ofrecer mucho a las empresas, quedando prácticamente ausente o invisible en el mercado laboral.

¿Por qué pasa eso y cómo prevenirlo?

Mucha gente erróneamente cree que las universidades deberían de enseñar lo que las empresas necesitan, olvidando que su función principal es ayudar a los estudiantes empezar a pensar como profesionales del sector. El problema es que los conocimientos básicos sobre el funcionamiento del sistema financiero global no van acompañados con las prácticas en casos reales. No obstante, sí que ayudan a desarrollar la visión global, o por lo menos ver más allá – algo que a mí me ha ayudado mucho en el desarrollo profesional.

Resulta obvio que estos conocimientos no son suficientes para poder destacar. La competencia crece, cada vez hay más profesionales y menos trabajo – especialmente por eso es necesario potenciar el aprendizaje por cuenta de uno mismo. Pero en algunas profesiones incluso con eso no basta – hace falta obtener licencias o formación adicional.

Por ejemplo, con la aprobación de la reforma de la Directiva sobre mercados de instrumentos financieros, también conocida como Mifid II, las empresas de servicios de inversión deben asegurarse de que las personas físicas, que prestan servicios de asesoramiento en materia fiscal o servicios auxiliares, disponen de los conocimientos y competencias necesarias.

Personalmente, no lo veo mal. A lo mejor, si lo hubieran aprobado antes, la economía global no se encontraría con crisis tales como la gran depresión, la burbuja puntocom del 2001 y la caída de Lehman Brothers en 2008. Es verdad que no podemos anticipar con precisión cuándo y cómo puede producirse una perturbación financiera, aun así, podemos hacer recomendaciones sobre el trato del dinero ahorrado en épocas tanto de inestabilidad como de prosperidad, siempre basándonos en el análisis.

Robert Kiyosaki en su famoso libro “Padre rico, Padre pobre” señaló otro problema y es que la mayoría de las personas creen que el empleo con un sueldo más alto resolverá sus dificultades monetarias. Otros, simplemente aceptan un salario precario sabiendo que pasarán problemas económicos, esperando a que en algún momento aumente. Desgraciadamente, más dinero no quiere decir menos problemas.

“Los pobres y la clase media trabajan para ganar dinero, los ricos hacen que el dinero trabaje para ellos,” dijo el “padre rico” en dicho libro, pero ¿es realmente fácil de conseguir? Según las estadísticas, el 90% de los novatos inversores y traders pierden su dinero.

Por eso existen los asesores financieros, que desarrollan las carteras de inversión que mejor se adopten al perfil del inversor, siempre teniendo en cuenta tanto su aversión al riesgo como el monto del capital disponible.

Suena como una tarea de gran responsabilidad, ¿verdad? Pues, así es. Por ese motivo y para proteger a pequeños inversores, se ha desarrollado un examen para obtener la certificación EFA® (European Financial Advisor).

La obtención de este título confiere idoneidad profesional para ejercer tareas de consejo, gestión y asesoría financiera a particulares en banca personal o privada, servicios financieros orientados al cliente individual y cualquier función profesional bancaria, de seguros o independiente, que implique la oferta de un servicio integrado de asesoría patrimonial y financiera.

Existen diferentes instituciones que preparan para dicho examen, pero yo elegí la Universidad Politécnica de Valencia y les puedo advertir que no me he equivocado. El material, la plataforma, el trato y la asistencia para mí son primordiales y en cada uno de ellos la UPV ha sacado un 10 de 10. Teniendo en cuenta que el curso incluye 10 módulos, 48 unidades, 59 exámenes y 6 meses de preparación; la comodidad y facilidad de utilizar la plataforma es muy importante.

Para aquellos que no puedan realizar el curso de manera presencial o estén lejos, no es un problema. En mi caso, lo he cursado a distancia y puedo decir que está completamente habilitado para ello. En caso de dudas, han respondido sin demora.

Los contenidos del curso están explicados y redactados de tal manera que cualquiera puede entender el material más complicado. Asimismo, hay muchos ejemplos de casos reales que ayudan a asimilar toda la información más eficientemente. Y por último me gustaría señalar que después de haber hecho los exámenes, puede comprobarse la solución de cada pregunta.

Sin duda alguna, recomiendo este curso a cualquiera que esté interesado en sacar la certificación EFA®. Me gustaría dar las gracias a todo el personal de la UPV por el gran trabajo y su apoyo constante. Gracias a ello, he aprobado el examen a la primera.

Os dejamos el enlace a su perfil de LinkedIn:
https://www.linkedin.com/in/igorkuchma/

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