Tercera convocatoria

El pasado viernes 7 de septiembre tuvo lugar la tercera convocatoria de los exámenes de los cursos del área de asesoría financiera de la Universitat Politècnica de València.

Alumnos de toda la geografía española se desplazaron tanto al campus de Valencia como al de Alcoy de la UPV para abordar esta prueba, al tratarse de programas certificados por la Comisión Nacional del Mercado de Valores se deben de cumplir una serie de criterios de calidad y uno de ellos es que la evaluación debe de ser presencial.

Personal del área docente y de tutorización fue el encargado de tratar de mitigar los nervios previos de los asistentes, asistirles técnicamente para que pudiesen acceder a la plataforma teledocente y por supuesto, supervisar la realización de la prueba objetiva de evaluación. Pero la cosa no queda ahí, al finalizar, y más con una tasa tan alta de APTOS, hubo risas y también lágrimas de alegría.

Es mucha la presión que nuestros alumnos soportan día a día teniendo que abordar largas jornadas de trabajo, conciliando éste con su vida familiar  y, además, teniendo que sacar tiempo para estudiar y poder acreditarse porque de lo contario no pueden seguir trabajando sin supervisión.

Las  muchas historias, en estos más de 10 años, a las que hemos asistido como espectadores desde el otro lado, siempre  les decimos a nuestros alumnos “sigo a este lado (del PC) pendiente de ti y de todo aquello en lo que pueda ayudarte”, bien merecerían ser difundidas y sobre todo, valoradas en su justa medida.

Algunas de estas historias son tristes, tristísimas, alumnos que dejan de trabajar en el sector a mitad formación, enfermedades graves que dificultan el avance normal en el curso e incluso hasta fallecimientos de personas muy allegadas, dificultades todas ellas sobrevenidas e indeseadas con las que tienen que lidiar algunos de ellos.

Otras, a pesar de suponer algunos problemas para el seguimiento del curso, son alegres, muy alegres. Edición tras edición asistimos a bautizos, comuniones e incluso nos toca hacer malabares para que alguna alumna no se ponga de parto durante el examen o pueda atender a su bebé, si fuera preciso, que espera fuera del aula. También hemos tenido, despedidas de soltero, bodas y lunas de miel y por supuesto vacaciones en cualquier periodo del año.

Como espectadores y oyentes de todas estas historias, los tutores sabemos del esfuerzo y dedicación al estudio, de la presión que añaden los plazos de entrega de actividades, de la angustia y nervios que supone preparar un examen, de la presión por certificarse y tantas, tantas cosas más, así que sirva este texto para poner de manifiesto el gran esfuerzo que habéis hecho y agradeceros que compartierais con  nosotros, los nervios, las lágrimas, las risas y al fin y al cabo esta vivencia.

Gracias

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